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jueves, 19 de enero de 2012

Desde Entonces. (El Anti Arte De La Imbecilidad)

Aquella casa de los árboles gramaticales nunca había tenido ventanas pero sí unos inquilinos muy especiales; un gato azul, un viejo violín y unos sueños que la habitaban deslizándose sin tregua en planos físicos y materiales, palpables como el aire acariciado por la estela que, con dulzura, trazaba cada noche el espectrograma de aquel violín.
El gato maullaba y afuera, las ramas del árbol de la gramática chirriaban entre sí.
El violín no cabía en su asombro cuando veía caer ante él Ortografías, Analogías, Prosodias y Sintaxis varias.  El secreto de sus noches de luna llena aullaba y espantaba telarañas.
El Océano  estaba aturdido, se lo dijo un viejo lobo de mar trayendo consigo una tormenta infinita. Era la magia de su secreto, la sencillez de quien, como un chacal solitario, se desliza escondido entre fragancias que le sirven de sustento antes del letargo invernal.

El marinero tomó en una mano el violín y en la otra el arco, tratando reiteradamente de afinar la cuerda “la” pero su gozo se hundía en el lodo, ninguna referencia le acompañaba y la vela que iluminaba sus intentos frustrados, se consumía como lo hacía su inagotable paciencia.
El gato azul, impasible, observaba callado como la ignorancia del navegante aporreaba al violín antes de tirarlo al suelo.
Nuevamente el gato volvió a maullar y a su par, provenientes del viejo y abandonado violín, sofisticadas notas manaban de la casa de los árboles gramaticales.

Ausencia de partituras para una noche de melancólicos sueños. Al amanecer, las dulces notas acompañadas por los versos más subversivos, los poemas más románticos, las cartas de amor jamás leídas y los escritos más agitadores e incendiarios que afloraban los árboles gramaticales, devolvieron la calma al océano y convirtieron en sol y luz a una oscura tormenta que urdió un chacal vestido de lobo de mar.

Desde entonces sé con certeza que los maullidos, las notas y las letras son más que lenguajes, sonidos y signos. Estoy convencido que además atraviesan muros que son de piedra, corazones que son de granito, océanos que son pócimas letales y si tienes alguna duda… maúllale con el corazón a la luna, te lo romperá en mil pedazos.

2 comentarios:

  1. La ternura de lo imbécil...

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  2. No era ese el enfoque que pretendía dar a las mordazas...jajaja!

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