Estoy en Le Conquet,
sentado en uno de los bancos que emergen de este viejo puerto, esperando que
den las nueve para coger el barco que
partió esta mañana a poco más de las ocho desde Brest, un pueblecito costero de
esta tierra Bretona. Éste me llevará hasta Eusa, L´ille d´Ouessant, donde he
quedado con, llamémosles Debeden y Eyuma para recuperar de una vez por
todas el estuche que guarda la ansiada Cápsula del Tiempo. Sólo dispongo de dos
días, pues según la Luna, para pasado mañana, es decir el domingo, debo estar en el monte cercano a casa recolectando
setas.
Son las ocho y media de
la mañana y con el sabor en la boca del café que me he tomado hace media hora, no
me canso de contemplar gaviotas o el faro de Kermorvan; blanco y cuadrado que
emerge rígido de las resistentes rocas que delimitan las posesiones de la
tierra y del mar.
Como estamos en el mes de
Junio, solo me soplaron por el viaje 31´90€ que ya es decir, el mes pasado
hubieran sido 26€. Si el oleaje no fastidia mucho a los núcleos nerviosos que integran
mi órgano del equilibrio pienso en inmortalizar el faro de Pierres Noires del
cual me hablaron recientemente tras
impresionarme con una de sus fotografías que hacen su papel en una de las
paredes del museo marítimo que visité ayer en Brest.
A estas horas de la
mañana, la marea está baja y la mar
tranquila. El barco llegará en unos minutos. Me impresiona ver tanta gente
interesada en llegar hasta una isla de poco más de 800 habitantes. La mayoría
turistas. Ayer en Brest conocí mucho sobre esa isla y me llamó la atención que
antaño el islote estuviera formado en su mayoría por ancianos, mujeres y niños,
el motivo era que los hombres se habían enrolado en la marina mercante.
No es que tenga
predilección por los faros, pero anoche desde mi soledad en el puerto pude
contemplar un horizonte repleto de resplandores de éstos y eso junto con los
susurros de las olas, no sé por qué, me relajó muchísimo. Son murmullos del
silencio.
Llevo en mi pequeña
mochila un libro; “Voluntarios. Semillas
de libertad”, un bocadillo vegetal bien envuelto en papel de aluminio, un
botellín de agua, la libreta sobre la cual escribo, el boli con el que, sobre
ésta, estoy plasmando mis impresiones y alguna muda de ropa interior, nada más.
Podía llevar un mp3 o un móvil, pero no es así, solo necesito dos números para llamar
y los llevo en mi cabeza con la música que silbo y con la télécarte es suficiente.
VELOCIDAD (No permitas que nada ni nadie controle TU
tiempo):
Ya llegué a la isla cogí
la Capsula del Tiempo, comí con mis amigos Debeden y Eyuma para posteriormente sobre
las 19:00h.regresar en el barco hasta el hostal donde me hospedaba en Le Conquet.
Allí hice algo que me
marcaría para siempre. Deseando estar pronto en casa con los míos, usé en
primicia e irresponsablemente la Capsula del Tiempo para trasladarme rápidamente
984Kms. hasta casa. Sincronismos, tiempos, momentos y el tiempo se me escurrió entre
las manos como la arena de la playa, tantas veces volví a nacer que ya ni me
acuerdo.
Unas sacudidas me hicieron
estremecer y…me despertó mi madre;
- “¡Venga que es tarde!”-
-“Hoy tienes el examen de matemáticas, no?”-
Miro alrededor;
confusión, desorientación, perplejidad, un nudo en la garganta, dudas,
preocupación…
Me miro yo mismo; llevo
puesto un pijama de superman, esto me suena y un arrebato de frío bloquea mis
pensamientos, el espejo me hace cuestionar mi edad, ahora debo de tener nueve
años y me siento muy ágil. Deja vu.
-“¡Joder con la capsula del tiempo!”-
-“Al menos seguro que apruebo el examen de mates.”-
En algún tiempo, Xabi y Jaione fueron un imán, pero ellos nunca lo
quisieron asumir, más bien nunca lo supieron admitir, por eso tras sus despedidas,
el miedo al rechazo siempre les dejaba el
amargo sabor de haberse tragado los recíprocos sentimientos. Desde que se
conocieran en el Instituto no habían dejado jamás de mantener contacto entre
ellos aunque en los últimos años, Jaione tuvo su cuerpo hundido en las
profundidades de su mente, vencida ésta por espontáneos mensajes de móvil y fortuitos
encuentros entre vaguedad de esa que no concibes su presencia hasta que te has
llenado y asqueado de ella.
CEREBELO, (Metencéfalo):
Aquella tarde de sábado,
Jaione que se sentía muy feliz, por eso había quedado con Xabi para irse de
potes y hablar así sobre una serie de proyectos que se había planteado hacer,
la intención era recuperar un escalón más que le permitiera respirar en aquel
tremendo y turbio abismo que continuamente la abrazaba empujándola, sin piedad,
hacia abajo.
Esa noche, Xabi
visiblemente optimista tras recibir la llamada de su amiga, contaba con la
convicción de no esperar mucho más tiempo para confesar todo lo que su corazón
sentía hacia ella, éste no soportaba más tiempo las hostias del silencio, buscaría
el momento adecuado y se lanzaría con sinceridad, sin ambages, estaba
convencido y esa noche mostraría a Jaione su corazón abierto de par en par como
nunca antes lo había mostrado a nadie. Para él supondría un antes y un después.
BULBO RAQUÍDEO, (Medulla Oblongata):
Conversaron de sus propósitos entre bares y cervezas
y atajaron por travesías llenas de venenos, cambiaron los mapas de la parte
vieja de la ciudad y lo hicieron por el sitio de las ilusiones.
Cogidos de la mano
pasearon y se susurraron por calles cubiertas de deseo y así, jubilosos por
aquellas callejuelas que olían a pasado, fueron paseando de acá para allá y
viceversa, rozando disimuladamente sus dedos, sintiéndose observados y envidiados
por todo aquel que osara cruzarse en sus infinitos caminos.
Cansados de azotar cuadrillas,
buscaron intimidad dejándose caer por uno de los bares de esos que abundan por
Alde Zaharra, “Esperma Negro”, se
llamaba el garito. Xabi pensó que era un buen nombre para un bar, justo lo que
estaba buscando.
PROTUBERANCIA ANULAR, (Puente de Varolio):
-“Qué placer sentir este momento cerca de Jaione…quien fuera vaso para sus
labios”.- Pensaba Xabi meciéndose con ternura en la lívido que le producía escuchar,
entre la música ambiente de la tasca, las palabras de su amiga a la vez que observaba
ensimismado el movimiento de su hermosa boca, esos labios vivificaban las
ascuas interiores de Xabi que se excitaba por momentos, mientras daba una
tregua al katxi de cerveza que ambos compartían
en uno de los apartados rincones de aquel lúgubre local, donde un confuso
ambiente de decibelios, humo y calor humano que circulaba entre la gente, infringía
con timidez la esencia armónica del ebrio rincón que, dejando patente la mutua
atracción que sentían ambos entre sí, habían creado.
La exuberante belleza del
sentir se desvaneció singularmente en Xabi cuando el maldito y rastudo Deejay,
apostado éste en la cabina de cristal situada en la parte izquierda del local,
pinchó el tema “Sucia” de Lobo Eléctrico, pareciendo dar a
entender que estimaba oportuno hacer que Xabi se bajara de aquella etílica nube
artificial a la que, cautivado por la voz y el movimiento de los labios de
Jaione, se había subido, haciendo aumentar el sonido que, sin escrúpulos, arrojaban los 4.000 Vatios de altavoces sobre
ellos. Sucia es la carretera que me lleva
hacia ti, sucia, sucia y arrasadora, las caricias que ya están aquí… Fue
entonces cuando Xabi, intimidado, bajó de su nube particular para posarse esta
vez en el mundo de los mortales, los que solo tienen 5 sentidos a un tanto por
ciento de su uso. Aquel brusco cambio se le había clavado en el corazón como el
dolor de flechas acústicas hundidas en su cerebro y ahí abajo abrió la boca;
-“Nooo teeeescuuucho naaadaa, tíííía!”- Balbuceó lidiando entre
vocalizar y escucharse él mismo y en aquel momento, el puente de varolio en su
cerebro le recordaba la necesidad de una oportuna micción producida por la
ingesta de cerveza.
-“Aahooora vueeelvo… meeestooy meaaandooo.”- Señalando a la vez con
su dedo índice a la puerta donde a duras penas leía; “Komunak-Aseos”.
EL SISTEMA LÍMBICO,(Le
Grand Lobulo Limbique):
Dentro, Xabi apoyado en
la estrechez del WC, orinaba tratando de leer las pintadas que decoraban
paredes y techo, mitificando las contemporáneas crónicas urbanas y mirándosela,
se preguntaba a sí mismo si era grande o tal vez pequeña, nunca había entendido
de tamaños pero sí de corazones y ahora apoyado en el lavabo, observaba con
asombro su dúctil y elástica cara reflejada en el espejo del aseo, haciendo
escuetas muecas con ésta y decidido en el momento que saliera por aquella
puerta, en confesarse ante Jaione. Estaba feliz, muy feliz y con ganas de
cantar y gritar de alegría. Era su Nirvana, el momento de la verdad, se sentía seguro
y más preparado que nunca.
Tomó con cierta
dificultad el camino de vuelta que le llevaría con la chica se sus sueños, pues
las paredes parecían ensancharse a su paso y abriéndose sendero entre una
multitud que saltaba y bailaba sin freno, se aseguró de pasar por donde, minutos
antes, lo había hecho en aquella selva; la maquina del tabaco, la barra, el
maromo de las Ray-Ban y el de la
camiseta de “KORROSKADA”. Tan pronto como el calor del local le invitó a
tratar en vano de despojarse de su ropa, todo parecía girar a su alrededor y
creyendo vislumbrar torpemente a Jaione, su vista se tornó líquida apenas podía
ver, no entendía muy bien lo que le estaba pasando. Sin acertar con sus manos, se
frotó los ojos pero aun así esa sensación no solo no desaparecería sino que iba
a más, aquella maldita percepción lo estaba angustiando. Su cuerpo no se movía
como él quería, todo pasaba en décimas de segundo, pero para él eran minutos.
Algo no iba bien;
-“OEEEE OEEEE OEEEE OEEEEEEE!!!!”.-
Mal gritaba en su pseudo felicidad, mientras corría sin sentido y topándose contra quienes bailaban logró
llegar hasta ella. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, Jaione estaba en
el suelo del rincón, boca arriba, con los ojos abiertos y los brazos, con su
cuerpo, formando 90 grados, la música no paraba de sonar, bailes y miradas
extrañas hacia él. El mundo estaba demasiado ocupado como para ver que algo le
estaba pasando a Jaione. Agachado a su costado, trataba de decirle que él
también estaba mal, que no sabía que ostias estaba pasando.
-“JAIONEEEEEEEEEE!!!!!”-
-“JAIONEEEEEEE!!!!!”-
-“JAIONEEEEE!!!!!”-
-“JAIONEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!”- Gritaba Xabi con todas sus
fuerzas, pero ella jamás respondió.
Y las luces del local se
encendieron y la música y el tiempo se detuvieron. Un silencio se hizo en aquél
garito, un silencio violado por los gritos desesperados de Xabi, que abrazado a
ella, era consciente de todo lo que estaba sucediendo, Jaione estaba fría, muy
fría.
El bar está completamente
vacío, no queda más que delante de la barra, el camarero y el Deejay de las rastas con sendas escobas observando la dramática
escena;
-“JODER, ¿has visto al tipo aquel?”-
-“Sí, ya le he visto. Se ha pasado toda la puta noche paseando por la
calle con esa muñeca hinchable y hablando
con ella detrás del altavoz. Vamos, terminemos de barrer esto y luego vemos de
sacarlo fuera, que ya es de día. Te invito un chocolate con churros, además he
quedado allí con Jaione a las 8:15h.”-
-“Eso está hecho, rastudo!”-
"... Mientras llega la muerte que tengáis buen rocanrol que haya buena suerte y salud de campeón mientras no te hayas muerto tendras que pelear follar alegremente, reirte y vacilar."
conservo intacto mi desprecio hacia cualquier forma de autoridad.
No creo en el diálogo ni en el consenso.
Sólo creo en los cócteles Molotov.”
(ITWU)
Corría el mes de Agosto de aquel cálido
año 2015. Era un día extremadamente caluroso y, ya entrada la tarde, las homópteras
chicharras del arroyo acompañaban un desproporcionado ratio decibélico, con enérgicos
y estridentes cantos desatinados, a los 100.4º Fahrenheit
que asediaban aquella sudada y agradecidahuerta
situada a las afueras de la sitiada ciudad de Iruña-Pamplona.
Juro por
los mansos caracoles que en armonía conviven en el huerto aquel, que hubiera instituido
más temprano que tarde el invento de Joseph Ignace Guillotin con tal de no
volver a sentir jamás clavarse en mi cerebro los canticos de aquellos insectos.
Pero mi
atención se debió centrar más abajo de las ramas choperas del arroyo, las
mismas que habitan los coros de las chicharras que tanto aborrezco. A tan solo
unos verticales metros de ellas y a unos metros lineales de las zarzamoras con
las que, con su fruto, hago mermelada, habitan las diferentes plantas que
conforman la huerta, creando con el sol de Agosto y viendo a sus hijos madurar,
una de las dos bellas etapas de la fotosíntesis.
Los hermanos Tomate han encontrado por
estos fértiles suelos a un nuevo vegetal. Acaba de caerse de una de las ramas
de su planta, el pobre está algo confuso y no recuerda ni como se llama. Con la
arrogancia que los caracteriza, deciden llamarle “Pimiento”, sí, “Pimiento” a
secas, porque a ellos les da la gana y
porque dicen ser los reyes de la huerta creyéndose así con el divino derecho de
hacerlo. En ese momento de gloria se sienten leones.
-“Yo no soy un Pimiento, soy una
Berenjena”- alega el infortunado vegetal con el deplorable aspecto que presenta
tras el infortunio, al tiempo que trata en vano de reconocerse a sí mismo.
-“¡Pimiento!”-, gritan
al unísono las primeras Lechugas, verdes y crueles como la amenazante sombra
del tricornio, que desde que vieron al pobre vegetal caer de su rama, no paran
de mofarse en su surco. Dos zanjas mas
allá tenemos a las hermanas Fresas, tan viciosas como frescas, no se quedan
cortas y se mofan de él a la vez que se relamen codiciando el dulce baño de
nata o de azúcar, rebozado tal vez, en una noche de sexo loco que les aguarda en
un futuro no muy lejano. -“¡Pimiento!, ¡Pimiento!” - increpan con desvergüenza al confuso
vegetal que yace bajo un sol abrasador, magullado y herido, bajo la mata que lo
vio nacer. Las Fresas, forman parte de la generación de la decadencia. Son las “canis” de la huerta.
-“¡YO
NO SOY UN PIMIENTO, SOY UNA BERENJENA!”- reprende éste a la vez que clava la enfurecida
mirada que sale de sus llorosos ojos en todos y cada uno de los vegetales que,
a su alrededor, groseramente se mofan; Tomates, Lechugas, Fresas, Rábanos, Cebollas…
-“¡SOY
UNA BERENJENA!”- repite nuevamente ante la mirada de todos.
-“…¡UNA BE-REN-JE-NA!”- insiste.
-“¡Pimiento!, ¡Pimiento!”- le chillan las hermanas Cebollas a lo lejos, retorciéndose
entre burlonas carcajadas y llorando de risa a más no poder.
El abuelo Pepino que está a la fresca bajo la
sombra de una de las hojas del viejo amigo Calabacín, observa junto a éste toda
la escena, manteniéndose ambos al margen de semejante forma de ridiculizar al
pobre y desdichado vegetal.
Transcurridas 30 horas de aquel
lamentable panorama, todo ha cambiado;
Las Fresas,
consiguieron su objetivo, ese día por la noche tuvieron azúcar y nata, follaron
apasionadamente y fueron felices sucumbiendo ante unos labios que se endulzaron
de su Ser.
Las Lechugas fueron
descuartizadas cuando acudían a una fiesta de disfraces y a pesar de ello consiguieron disfrazarse, ataviándose con
aceitunas y poniéndose guapas con semillas de sésamo y anchoas.
Los Tomates, creyéndose
los reyes de la huerta tuvieron también un trágico final al que acompañó también
unos Pimientos verdes, unos Pimientos
rojos, unos Pepinos y Cebollas. Acabaron todos ellos dentro
de una enorme cuba donde unas cuchillas subían y bajaban mutilándoles sin
piedad. En la parte exterior de la enorme cuba rezaba un Epitafio: “GAZPACHO”.
Ahora, voy a ceder el turno de palabra al
desdichado vegetal para que pronuncie unas palabras. Él se encuentra bien, a la
fresca y le han dado un baño y sacado brillo. Aquí sus palabras de despedida dirigidas
a sus vecinos del huerto:
“Hoy es martes, creo, porque aquí la semana es una prolongación
continua del mismo día una y otra vez -como en la peli del día de la marmota
pero más rollo “el día de la lechuga”-... efecto chicle lo he bautizado.”
(Patri, Prisión de Wad Ras, 07-12-10)
Hay días que tienen un color apático. Si hoy no fuera porque
está lloviendo y hace frío, el color me daría lo mismo y no quiero decir con
esto que sea un día ridículo ni absurdo, sino más bien es un negativo de foto y
sin venir a cuento, con la cabeza vacía de ideas como la tinta del bolígrafo o
como el carboncillo del lapicero, me enfrento a un folio en blanco y es como si
el “aura” hubiera dejado de existir o como esperar que prenda un “pontxe” sin química.
Aprovechando la ausencia de impresiones y la naturalidad de
las gotas de lluvia, me dispuse con optimismo a desintegrarme de la cansada
urbe por unas horas con la intención de buscar lo que nunca encontraré. Para
ello, provisto de los auriculares, el chubasquero y de mi bicicleta partí sin
rumbo y algo perdido por una senda cercana a casa, habilitada ésta para
caminantes
y ciclo turistas; Eguesibar, Elortzibar.
Nunca tan detenidamente había contemplado el acueducto, obra
de un tal Ventura Rodríguez y verlo desde esa perspectiva realmente me
impresionó. El monstruo progreso lo amputó en dos ocasiones y ahora, como
tenemos gobernantes aficionados a los recortes, lo han dotado de alumbrado para
que brille al viajero que pase bajo el opusiano
cielo católico del vertedero económico navarro. Y así, pedaleando sin
contemplaciones, alargo por caminos la flexible e imaginaria goma que une mi
cuerpo a la autómata urbe gris y ésta con su fiel elasticidad se estira sin
soltarme a la vez que el viento y las gotas de lluvia arman de huellas mi
rostro contento. Conformándome con tan poco ya me siento como Li Po en la cumbre de la Montaña de Jade
o en la terraza del paraíso bajo la luna.
Últimamente ando perezoso, pero no me ha costado nada ver
cometas en un día donde no brilla ni el sol, me siento como un pájaro de los
que veo volar, empapado y feliz, como un
caracol en este día donde la chispa la ponen las nubes y donde la cadencia
forma parte de la retorcida sonrisa que la melodía de un ruiseñor que observo
en su rama aquí mojado y sentado en una piedra, fijó a su cordial presencia.
Hay quienes aplauden el volumen que puede llegar a alcanzar
ciertas pericias en determinadas personas sin ni tan siquiera abrir el cajón de
sus propias seseras y eso, a juicio de detrimento, puede ser motivo de quedar
atrapado entre el espacio y el tiempo. ¿Infinito o despiadado? todo depende de
la sensibilidad que se le conceda.
…Y de eso, la memoria del canto del ruiseñor entiende un
buen rato cuando traspasa los muros de un mundo paralelo.
“Siempre es preferible quemar unos grandes almacenes que
tener unos grandes almacenes por los que pasear, intentando olvidar que el paro
y la incertidumbre maltratan a una multitud silenciosa, resignada a contemplar
la vida desde el otro lado del cristal”.
(Fritz Teufel)
He visto el orograma poético en las calles
del que siembra miseria y recoge tempestades.
Caníbales hambrientos de sociales remuneraciones,
feroces jaurías miles y miles de ellos
que he tocado y respirado
sentido y acreditado;
de los Nadie de Galeano
al M2J con Fritz
Teufel
repartiendo bombones de merengue
y de los sistemáticamente ninguneados
a las voces de los suicidados por la presión del sistema
todos ellos surgiendo del gueto
para esculpir con piedras y fuego
la poesía de las calles.
Horizonte y atracadores de libertades,
la ley y el orden, -la suya-
su ley y su orden que así es
como siempre colgadas
del cinto,
sus órganos desinformativos
carnaza de hienas
para sus métodos represivos
que le dan al destajo,
porque en esta excusa mal llamada crisis
mentiras y sangre protegen sus intereses,
intimidación y miedo garantizan
los monopolios
la insolidaridad avala desahucios.
Tu nube no son más que
cuatro comodidades,
un falso estado de bienestar
-a costa de recortar derechos, sueldos y prestaciones-
beneficiando a inversores de las llamadas capitalizaciones.
Y que para intimidar
siempre les quedará el TOP.
(Y no olvides los palos que algunos se llevan… vienen y van financiados
alegremente con tú dinero.)
(Alatz, Jabi, Olaia, Manu,
Raúl y Eder. –HIJ@S DE LA “dEMocRaCiA”-)
Tumbado en la marea, me
gusta la condición que me proporciona el agua y estas cuatro paredes blancas. Dos
palmos de agua, me conformo con tan poco…
Los dedos de mis pies
emergen de entre espuma a la superficie tal como lo hacen ratas desde las
cloacas más inmundas y cuando los muevo, observarlos haciendo que entre ellos
hablen resulta gracioso e incluso creativo. Más arriba asoman mis rodillas
formando dos pequeñas islas en las que yo decido la climatología y con los chasquidos
de mis dedos puedo hacer que sobre ellas llueva un txirimiri o incluso provocar un verdadero tsunami produciendo que
en cuestión de décimas de segundo queden totalmente anegadas. ¡Vaya! me siento
dueño de mi propio cuerpo recreándome entre espuma y agua. Subo la vista más
arriba y mi vigésimo primer dedo ahí está, se muestra apacible, descansando
sobre mi cuerpo y siempre mirando a la izquierda, donde el corazón y las ideas,
así que lo dejaré tranquilo en su placidez.
Sigo subiendo la vista y la detengo en el abdomen, una cicatriz, ahí
están los restos del último reducto que me enlazó físicamente al cuerpo de
quien, a través de una fuente de células madre, me dio la vida. Físicamente tan
sólo queda una cicatriz, un curioso ónfalo mitológico y psicológicamente mucha
ternura. Continuando con mi batida corporal y teniendo mis extremidades
superiores en la mira muevo los dedos de ambas manos a la par con la símil intención
de tocar un piano que no existe, crear mansas olas es divertido.
Y en mi sesera, las
puertas, las dimensiones, los recuerdos, las emociones que comparto con el
corazón, las pesadillas y la antesala al insomnio, a la expiración. Puedo abrir
el telón del vestíbulo que quiera; el azul o en el rojo pero mañana cambian de color,
de tamaño o textura por eso hoy tocó el violeta, lo abro y aparece la invernal primavera
certera y reciente ella que este año entra deslizándose por un hielo en el
silencio de los borreguitos, prometiendo deshojar margaritas pero a mi plin, eso
ya se lo dejo a los más incautos porque la imbecilidad tiene un límite y yo sin
moderación soy más de titadine que de flores. Abro el telón rojo y ya no se si
es rojo del todo o teñido, pues hoy estrena color. Ahí habita Leopoldo Maria
Panero que tratando de rencontrase con Wendy encuentra el terror sin forma o
Alejandra Pizarnik dejándose llevar ésta por su desagüe llamado Seconal y mi Yo
que abriendo el desagüe de la bañera tarareo al gran León Chavez; "-Se va la
vida, se va al agujero, como la mugre en el lavadero-“pensando en que Virginia
Woolf también se dejó llevar por las aguas del río Ouse con los bolsillos
llenos de paz.
El agua está fría y ya he
pensado demasiado para el poco rato que ha durado este baño, se va la mugre
exterior, la interior se queda como se quedaron en el camino los demenciales
chicos acelerados, ahora creo que escribiré las impresiones de este baño…
Ese mismo día, Beñat y yo
volvíamos del subsuelo. Habíamos pasado en él cuatro días con sus
correspondientes noches. Allí con los “Otros”,
tuvimos tiempo para calentarnos
la boca hablando de Erika, aquella mala arpía que no sabía nada y creía saberlo
todo. Aquella maldita persona, amago de homo
sapiens, nunca había dejado de sorprendernos y la naturaleza de su carácter era
de la peor calaña o al menos su pedantería y su egocentrismo así lo dejaban entrever.
Ella ajena a nuestras
incursiones con los “Otros “era feliz
con su jipismo come flores, el mismo que tanto Beñat como yo odiábamos a
muerte. Cuando la mala arpía que se alimentaba de su propia ignorancia abría la
boca, él y yo nos mirábamos impávidos a sabiendas de que el pan se encarecería
un poco más gracias a su verborrea.
Beñat y yo hemos guardado
siempre con recelo el legado que en el subsuelo se nos confirió antes de que los
mejores cerraran los ojos para siempre. Curtidos desde entonces, acostumbramos a patinar por el barro de esos
caminos sin caernos mientras vemos las flores caer y pulverizarse al chocar
contra el suelo. Es otro mundo donde los sueños se fusionan como átomos con la
vida real. Imagino que debe de ser algo complicado de entender si no te metes
en el pellejo de quienes lo vivimos.
Siete días antes de que
partiéramos hacia el subsuelo nos dirigimos con cierta melancolía al
camposanto. El mismo en el que años atrás, despedimos a la chica de las poesías
pulverizando nuestros ojos, vertiendo las entrañas en forma de lágrimas. Una
vez allí, ambos escribimos unas letras en su memoria antes de despedirnos por
enésima vez. Y como siempre, doblamos
las hojas y las introducimos por un pequeño agujero que hicimos para tal fin. El
orificio es tan disimulado que a penas se aprecia y a través de él introducimos
siempre los escritos y poesías para Ane. Es muy difícil que alguien lo pueda
ver y de ser así; ¿quién se iba a molestar en despojar de folios de atención y
cariño a quien cerró los ojos para siempre?
Escribir esa es la peor calma
porque nos separa de estar allí a su lado donde quiera que ella se encuentre,
el bolígrafo y el papel nos unen a un mundo cruel e injusto que nos la arrebató
para siempre y sin embargo continuamos escribiendo y jugando al ajedrez. Quizás sea lo más oportuno ante lo que el
destino nos tiene deparado porque la historia de mi amigo Beñat no es una
historia llena de colores, es más bien una historia gris, gris como la ciudad,
como la vida de las personas que habitan en ella, como los meandros que forman
sus almas tratando vanamente de esquivar la aflicción que produce la
insoportable marca del esclavo moderno.
Por eso, tras regresar de
nuestra cita con los "Otros” y descubrir por casualidad que la arpía de Erika
tenía todos y cada uno de los escritos y poesías que Beñat y yo habíamos introducido
por el agujero, ratificamos lo mala y falsa que era.
Por eso, siete días más
tarde Beñat me regaló lo que él calificó como “su mejor poema”.
Por eso, ahora él y yo
nos sentamos a jugar al ajedrez para ver la vida pasar mientras recordamos que
en ella como todos, estamos de paso.
“La opresión social es la expresión de la opresión económica. Compañeras, no habrá revolución social verdadera hasta que la mujer se libere. Compañeras, adelante por la conquista del futuro. El futuro es revolucionario. El futuro pertenece a los que luchan”. (Thomas Sankara)
Mi pequeño homenaje a las mujeres que he conocido y que de
una o de otra forma han participado en mi vida y en la lucha.
Por las que conocí a lo largo de mi vida…
Por las que se rebelaron,
o por las que no escribieron MIEDO.
Por las que sin saberlo aportaron su esfuerzo y su valentía,
o por las que aun sabiéndolo, lo aportaron también.
Por las que no claudican,
o por las que codo a codo, regalan ímpetu, justicia y esperanza.
Por las que pusieron nombre a una inmensa y triste lista,
o por las asesinadas, violadas, torturadas ante
tanta desvergüenza ofuscada.
Por las que taparon su rostro exigiendo derechos y mejoras,
o por las que iluminaron con fuego noches de carreras y gasolina.
Por las que no se llenan de vulgaridad,
o por las que no complacen a irrazonables tallas.
Por las que compartí cuarenta y cinco minutos en un cristal,
o por las que en un bis a bis nos fundimos en abrazos deseados.
Por las que dejé de ver, disipándose en la oscura o clara
clandestinidad, o las que sin existir están ahí existiendo,
desde el subsuelo leyendo estas letras.
Y por supuesto, a la primera… a mi madre, la mujer que me trajo
al mundo.
Por su corazón y darme la vida.
Por su valor y llenarse de paciencia.
Por su disimulo y la distancia.
Por su frescura y tenaz esfuerzo.
Por su entereza y fortaleza para superarse y quitarse la venda de
los ojos.
…A TODAS ELLAS, HERMANAS CARNALES O DE LUCHA,
QUE VUESTRA VOZ NUNCA SE SILENCIE.
Buscó vida fatigado en el mundo de la apatía. Y en el miedo que apresa palideció de resignación. Vidas
venideras anunciadas en hollín que de nihilismo saturan a un tiempo llenándolo de concebidas contrariedades.
Y desde la otra orilla es cuando te miro y aborrezco girar los ojos para ver por ellos a
una porción, a un pedazo, a otro retal más de carne, tu cacerola y flor en el país de las
vergüenzas, a opulentos cuatreros culto
rindiendo, de corbata, cascos y guantes a desertores del arado enseñando la
lección;
…que en el país de la superficialidad delito es refutar.
escupen falsas esperanzas sobre un mundo abatido que mientras
se desangra, ve a sus hijos estrangulados por fingidas libertades.
Los censurables gobiernos y evangelios de aristocracia, esos
son.
Cultos alienantes que desembocan en mares de sangre con olor
a petróleo.
Así de indigesto me resulta el mundo.
Para obtusos es un mundo de colores porque ellos no alcanzan a ver la hiel de la tristeza avanzando de
la mano del dólar destruyendo lazos sociales.
Los mercados dan el pistoletazo de salida a cruentas y
desproporcionadas guerras en las que “rebeldes”
embutidos en zapatillas “Nike”-probablemente
cosidas por niños de países asiáticos- son financiados por élites
imperialistas, mientras las matanzas son aceptadas en sofás cual película de Chuck Norris se tratara. Agresiones
predecibles que acaban siendo asumibles, que no justas, por un estrato social
deliberadamente desorientado. Pan y circo, el monstruo televisión.
Los colonizadores avanzan sembrando su opio amansando
rebaños y abriendo puertas a pastores tiranos.