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martes, 25 de septiembre de 2018

Inquieta ternura

Fotografía: Beu Ki

Mi amigo Frog

sabe hacer sonreír,

(como tratando de enamorar a la lluvia)

La felicidad de lxs txikis no cabe en esta canción,

tanto no cabe que si estiran mucho los brazos,

desafiarán a la gravedad

y les crecerán alas.

Mientras transitamos

por unas calles que nos ignoran,

pecamos de confianza...

la que un día depositamos en éstas.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Quién sabe

 
Fotografía: Sergei Bizjaev
Si el año menos pensado
deshojaremos corazas
y no margaritas, 
cáscaras de cebolla
y no sonrisas,
parches de codicia, miedos y
pesadillas que hacen suspirar.

Quizá entonces, libres 
aprendamos
cuántas hojas proporcionan el "me quiere"
que sortean las primaveras,
cuántos antes y después
se escondieron en los otoños,
cuántas bocas apretadas
en silencios
encendieron el brillante mar de sus ojos,
que sin saberlo,
despertaba ilusiones
a su paso,
donde todos vivían muertos.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Siglo

Fotografía: Amandine Van Ray


¿Puedes imaginar
mis nostalgias
cuando sobre mí
se dejaron deslizar 
todas aquellas vidas?

jueves, 2 de agosto de 2018

Gorriones en el asilo


  
 Ilustración; Cecilia Bustos
C
ada vida, momentos. El suyo aquel, en el que los gorriones acortan distancias con algunos humanos. Unas paredes en las que las agujas del tiempo hacen crujir los relojes y se revierten eternos como losas. La anciana alentada por los trinos, piensa  que ha vuelto a abrir los ojos tras otro día más de artificial somnolencia. Apoyada en su bastón cuenta los pasos que la separan del cajón del armario para coger un puñado de pan duro que guarda en la bolsa de la esperanza. A pesar de hacer lo mismo cada día, la bolsa nunca se vacía del todo. Los pajarillos confiados por la naturalidad que emana la señora, revolotean felices, seguros y picotean de las esperanzas que, en su soledad, guarda con lealtad cada día para ellos.
Hoy la tarde es menos impaciente, algunos pajarillos observan desde el alféizar de una de las ventanas superiores la soledad de la anciana y ésta alza la vista, suspira y con anhelo persevera escribiendo su última promesa que, esa misma noche, guardará dentro de la bolsa;

¡Ay, pajarillos!
Aquí dentro escasea la vida, saboreo el desuso de observar y apuntalo un malestar que a mi vida arrastrará.
¡Ay, hoy! Corta se hace la distancia que nos separa.
Esperadme. Dejaré de crecer, el viaje será corto, pajarillos. Que paren los relojes en el momento en el que, de la mano, con vosotros volaré.